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Julio 17, 2026
SAPIENZA: LA PALABRA QUE ELEGIMOS PARA CONTARNOS

¿Sabían que hay palabras que se eligen por su sonido y otras porque, desde hace siglos, ya sabían decir aquello que queríamos expresar?
Una palabra con raíces profundas.
Sapienza proviene del latín sapientia, derivado del verbo sapere. Curiosamente, antes de significar "saber", significaba "tener sabor". El conocimiento nació unido a la experiencia. Saber no era acumular información, sino aprender a distinguir, apreciar y comprender el mundo con todos los sentidos (Treccani, s.f.).
No es casual que una de las universidades más prestigiosas de Europa lleve este nombre. La Sapienza de Roma, fundada en 1303, nos recuerda con su lema, Il futuro è passato qui ("El futuro ya pasó por aquí"), que el conocimiento auténtico honra sus raíces mientras construye el porvenir.
Esa es también nuestra inspiración. Elegimos SAPIENZA porque habla de conocimiento, pero también de reflexión, discernimiento y experiencia, principios que dialogan con la visión humanista de Luigi Pirandello.

Nos renovamos sin perder nuestras raíces
Toda transformación implica movimiento, no ruptura.
Por eso renovamos nuestra imagen y este espacio de comunicación para hacerlo más dinámico, cercano y participativo, sin perder su esencia: seguir siendo el lugar donde estudiantes, docentes, familias y directivos comparten ideas, aprendizajes y experiencias.
Porque las raíces no son un ancla; son el punto de partida para crecer.
El saber que no cabe en un examen
Durante mucho tiempo asociamos el aprendizaje únicamente con los conocimientos académicos. Sin embargo, saber también es aprender a vivir: reconocer las propias emociones, comprender las de los demás, actuar con criterio y tomar decisiones responsables.
La investigación educativa respalda esta visión. El marco de aprendizaje socioemocional de CASEL identifica cinco competencias esenciales para el desarrollo integral: autoconocimiento, autogestión, conciencia social, habilidades relacionales y toma de decisiones responsable (CASEL, 2020).
Por eso creemos que educar no consiste únicamente en enseñar contenidos. También significa formar personas capaces de convivir, liderar, cuidar de sí mismas y de los demás.
Una invitación
Cada edición de SAPIENZA será un espacio donde el conocimiento se piense, se dialogue y se viva. Aquí encontrarán logros académicos, proyectos, experiencias e historias que reflejan el crecimiento de nuestra comunidad.
Después de todo, si el saber nació del sabor, solo queda preguntarnos: ¿qué sabor tendrá esta nueva etapa?
Bienvenidos a SAPIENZA.
Referencias
• Treccani. (s.f.). Sapiènza. Vocabolario Treccani. https://www.treccani.it/vocabolario/sapienza/
• CASEL — Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning. (2020). El modelo CASEL de competencias SEL. https://casel.s3.us-east-2.amazonaws.com/CASEL-Wheel-Spanish.pdf
Por: Alejandra Garay - Rectora
Agosto 31, 2026
NARRAR NUESTROS ORÍGENES: HISTORIAS QUE HABITAN NUESTRA MEMORIA

¿Qué historia de nuestra familia merece seguir siendo contada?
Todos guardamos historias que no aparecen en ningún libro.
Pueden estar en una canción que aprendimos de nuestros padres, en un refrán que escuchamos repetidamente en casa, en una receta familiar, en una celebración, en un juego de infancia o en aquella anécdota que los abuelos cuentan una y otra vez. Parecen recuerdos cotidianos, pero tienen un enorme valor: nos ayudan a comprender quiénes somos y de dónde venimos.
En el Colegio Luigi Pirandello entendemos que la enseñanza del lenguaje también puede ser una oportunidad para acercarnos a esas historias. Por eso, en el marco de la celebración del Día del Idioma 2026, el área de español propuso una experiencia alrededor de la tradición oral y escrita, invitando a los estudiantes a explorar relatos familiares, refranes, coplas, trabalenguas, canciones y costumbres que hacen parte de nuestra identidad. Bajo el lema de Sapienza 2026, “Raíces que nos unen”, la palabra se convirtió en un puente entre generaciones.

La lengua también guarda nuestra historia.
Cuando pensamos en aprender español, solemos relacionarlo con leer, escribir, comprender textos o expresarnos correctamente. Sin embargo, una lengua es mucho más que un conjunto de reglas.
También contiene las maneras en que una comunidad nombra el mundo, cuenta sus experiencias, expresa sus emociones y transmite aquello que considera importante.
En Colombia, esa riqueza se hace especialmente visible en la diversidad de expresiones, relatos, acentos, canciones y formas de narrar que encontramos en sus diferentes regiones. Por eso, acercar a nuestros estudiantes a la tradición oral no significa simplemente enseñarles expresiones del pasado. Significa ayudarles a reconocer que las palabras que escuchamos también pueden ser parte de nuestra identidad.

Una conversación con un abuelo puede convertirse en una fuente de conocimiento. Un refrán puede abrir una discusión sobre los valores y las decisiones cotidianas. Una canción puede conducirnos hasta una historia familiar. Una copla puede mostrarnos cómo el lenguaje expresa humor, creatividad y sentimientos. La palabra, entonces, deja de ser solamente contenido académico y se convierte en una experiencia de vida.
Escuchar también es aprender.
Uno de los aprendizajes más significativos de esta experiencia fue recuperar el valor de escuchar. En una época en la que gran parte de la comunicación ocurre rápidamente a través de pantallas y mensajes breves, detenernos para escuchar a otra persona requiere tiempo y atención.
Preguntar a nuestros familiares mayores por su infancia, sus costumbres o las historias que recuerdan puede abrir conversaciones que normalmente no tendríamos.
Y cuando un niño o un joven pregunta: “¿Cómo era tu vida cuando tenías mi edad?” no solamente está buscando una historia.
Está construyendo un puente. Las experiencias desarrolladas desde el área de español permitieron precisamente eso: que los estudiantes reconocieran en sus familias una fuente de relatos, conocimientos y expresiones culturales.
Así, investigar dejó de significar únicamente buscar información en libros o en internet. También significó preguntar, escuchar, registrar y valorar la memoria de quienes nos rodean.
Refranes, coplas y canciones: pequeñas expresiones, grandes aprendizajes.
La tradición oral tiene una característica especial: puede transmitir mucho utilizando muy poco.
Un refrán puede resumir una experiencia.
Una copla puede expresar una emoción.
Una canción puede conservar el recuerdo de un lugar o de una persona.
Un trabalenguas puede convertir el lenguaje en juego.
Estas expresiones permitieron que los estudiantes comprendieran que la lengua puede cumplir diferentes propósitos: informar, enseñar, divertir, emocionar y preservar la memoria.

Pero también tuvieron la oportunidad de crear. A partir de las expresiones tradicionales, imaginaron nuevas coplas, jugaron con las palabras y relacionaron estos recursos con situaciones de su propia realidad. Este aspecto resulta fundamental.
Conservar una tradición no significa repetirla de manera idéntica.
Una tradición permanece viva cuando las nuevas generaciones la conocen, la comprenden y encuentran nuevas formas de expresarla.
De la familia al aula.
Cuando una historia familiar llega al salón de clase, ocurre algo interesante: una experiencia personal puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje colectivo.
Un estudiante comparte una expresión que utiliza su familia y otro descubre que también la ha escuchado en casa. Una canción despierta un recuerdo. Una receta permite hablar de una región. Un relato familiar conduce a preguntas sobre el pasado.
De esta manera, las diferencias entre las experiencias de cada estudiante dejan de ser una distancia y se convierten en una oportunidad para conocerse mejor.
La educación también consiste en aprender a reconocer que cada persona tiene una historia y que esas historias pueden enriquecer la vida de una comunidad. Por eso, trabajar la tradición oral en la escuela contribuye no solo al desarrollo de habilidades comunicativas, sino también a fortalecer la capacidad de escuchar, dialogar, preguntar, interpretar y valorar otras experiencias.
Nuestras raíces no están solamente en el pasado
Hablar de raíces puede llevarnos a pensar únicamente en aquello que heredamos. Sin embargo, nuestras raíces también se construyen con lo que decidimos conservar. Cada generación recibe historias y tiene la posibilidad de mantenerlas vivas, transformarlas y compartirlas con quienes vienen después.
En este sentido, enseñar a nuestros estudiantes a valorar sus tradiciones no significa invitarlos a mirar únicamente hacia el pasado. Significa darles herramientas para comprender su presente. Un niño que conoce las historias de su familia puede descubrir nuevas preguntas sobre su identidad. Un joven que reconoce el valor de una tradición puede comprender mejor la diversidad cultural de su país. Y una comunidad que escucha sus diferentes voces puede encontrar más razones para reconocerse como parte de una historia compartida.
Una invitación para nuestras familias La experiencia del Día del Idioma puede continuar en casa con algo muy sencillo: una conversación. Preguntemos a nuestros padres, abuelos o familiares: ¿Qué historia de tu infancia nunca quisieras que se olvidara?

También podemos preguntar por un refrán, una canción, una receta, un juego o una costumbre que haya acompañado a nuestra familia durante años.
Escuchemos sin prisa. Podemos escribir la historia, grabarla con autorización, ilustrar o simplemente compartirla con otros miembros de la familia. Tal vez descubramos que aquello que parecía una pequeña anécdota contiene una parte importante de nuestra historia.
Para llevar a casa…
Una conversación, una memoria.
Esta semana, dediquemos unos minutos a escuchar una historia familiar que todavía no conozcamos.
Después, hagámonos una pregunta:
¿Qué podemos hacer para que esa historia continúe siendo parte de nuestra familia?
Porque educar también es ayudar a nuestros niños y jóvenes a reconocer sus raíces, valorar las historias de los demás y comprender que cada generación tiene la responsabilidad de recibir, transformar y transmitir aquello que merece permanecer.
En el Colegio Luigi Pirandello creemos que la palabra puede hacer precisamente eso: unir generaciones, conservar memoria y ayudarnos a comprender quiénes somos. Y quizá por eso nuestras historias siguen teniendo sentido cuando encontramos nuevas voces dispuestas a contarlas.
Por: Tivisay Gómez - Líder del Área de Español
Septiembre 3, 2026
ORGULLO DE SER COLOMBIANOS: NUESTRAS RAÍCES Y TODO AQUELLO QUE NOS UNE

¿Qué significa ser colombiano?
Ser colombiano es mucho más que haber nacido en un territorio. Es reconocer una historia compartida, valorar la diversidad de culturas que hacen parte de nuestro país y comprender que nuestras diferencias también pueden convertirse en una fuente de riqueza y aprendizaje.
Durante el primer y segundo trimestre de 2026, el Área de Ciencias Sociales del Colegio Luigi Pirandello convirtió las aulas en espacios para reflexionar, analizar y descubrir diferentes aspectos de nuestra identidad. A través de lecturas, debates, investigaciones y proyectos, los estudiantes exploraron la historia, la geografía, la economía, la filosofía y la participación ciudadana para comprender mejor el país que habitamos y la sociedad que ayudamos a construir.

Aprender a participar también es aprender a ser ciudadanos.
La formación ciudadana tuvo uno de sus escenarios más significativos durante el proceso de elección del Gobierno Escolar.
A través de campañas, socialización de propuestas y jornadas de votación, los estudiantes tuvieron la oportunidad de acercarse a principios fundamentales de la democracia como la participación, la representación y el liderazgo.
Más allá de elegir representantes, esta experiencia permitió comprender que participar implica escuchar, proponer, tomar decisiones y asumir responsabilidades frente a una comunidad. De esta manera, el ejercicio democrático se convirtió en una experiencia concreta para fortalecer el compromiso con una comunidad educativa más participativa e inclusiva.

También, la conmemoración del Día Internacional del Trabajo permitió reflexionar sobre la dignidad del trabajo, los derechos de los trabajadores y el valor de las diferentes profesiones y oficios que contribuyen al desarrollo de la sociedad.
Desde los distintos niveles educativos, los estudiantes pudieron relacionar estos aprendizajes con valores como el esfuerzo, la responsabilidad y el servicio a los demás, vinculados con la construcción de identidad y ciudadanía.
Nuestras raíces comienzan por reconocer nuestro entorno.
El camino hacia la identidad no comienza únicamente cuando estudiamos grandes acontecimientos históricos. También empieza cuando aprendemos a reconocer quiénes somos, quiénes nos rodean y qué lugar ocupamos dentro de una comunidad.
Por eso, desde preescolar, los estudiantes iniciaron este recorrido a partir de experiencias cercanas relacionadas con la familia, las profesiones, la convivencia y las personas que hacen parte de su entorno. Mediante juegos de roles, canciones, cuentos y experiencias colaborativas, comenzaron a comprender el valor del trabajo, el respeto, la solidaridad, la responsabilidad y la participación.
En primaria, la mirada se amplió hacia Colombia: sus regiones, tradiciones, símbolos patrios y manifestaciones culturales. También se abordaron temas relacionados con el cuidado del medio ambiente, los recursos naturales y el patrimonio cultural.

Estos aprendizajes permitieron reconocer que nuestro país está construido a partir de múltiples culturas, costumbres y formas de vida que enriquecen nuestra identidad colectiva.
Comprender el pasado para entender el presente.
A medida que los estudiantes avanzan en su formación, las preguntas también se hacen más profundas.
En noveno grado, el estudio de acontecimientos políticos, económicos y sociales de la primera mitad del siglo XX permitió analizar procesos que transformaron el mundo contemporáneo y relacionarlos con el desarrollo de las sociedades y la economía.
En grado décimo, el acercamiento a las comunidades indígenas precolombinas permitió reconocer la relación entre territorio, organización social y expresiones culturales, así como valorar el legado de los pueblos originarios y su presencia en muchas de nuestras costumbres, tradiciones y conocimientos.
Por su parte, el grado undécimo amplió la mirada hacia África y América y hacia los procesos históricos que dieron origen a la cultura latinoamericana. Este recorrido permitió reflexionar sobre las diferentes herencias culturales que convergen en nuestra región y reconocer la diversidad como una fortaleza para la convivencia y la construcción de ciudadanía.
Pensar la economía, cuestionar el mundo y construir argumentos.
Las Ciencias Sociales también nos ayudan a comprender situaciones que hacen parte de nuestra vida cotidiana.
Desde las asignaturas de Ciencias Económicas y Políticas, los estudiantes exploraron temas relacionados con el desarrollo sostenible, la economía, los indicadores macroeconómicos y el sistema financiero, buscando comprender los desafíos que enfrenta Colombia y el mundo y la manera en que las decisiones económicas pueden impactar la vida de las personas.
En Filosofía, el pensamiento crítico ocupó un lugar central. El estudio de diferentes corrientes filosóficas y pensadores permitió fortalecer la capacidad de argumentar, analizar perspectivas y construir opiniones fundamentadas frente a situaciones del entorno.
Así, aprender Ciencias Sociales no significa únicamente conocer fechas, acontecimientos o conceptos. Significa aprender a preguntar, analizar, escuchar diferentes perspectivas y construir argumentos para participar de manera consciente en la sociedad.
De nuestras raíces hacia el mundo
Reconocer nuestras raíces también implica comprender que Colombia hace parte de una comunidad mucho más amplia.
Como parte de este proceso formativo, está prevista la realización de CLP MUN II: “Raíces locales, sueños del mundo”, una Simulación de Naciones Unidas en la que los estudiantes asumirán diferentes roles para debatir problemáticas locales, nacionales y globales y proponer posibles soluciones.
Esta experiencia permitirá fortalecer habilidades como la investigación, la argumentación, la oratoria, el trabajo colaborativo y la resolución pacífica de conflictos. También será una oportunidad para comprender que, aunque pertenecemos a diferentes culturas y naciones, compartimos desafíos que requieren diálogo, cooperación y respeto.
De esta manera, los aprendizajes desarrollados en Ciencias Sociales trascienden las aulas y se convierten en herramientas para formar ciudadanos críticos, participativos y comprometidos con la construcción de un mundo mejor.

Conocer nuestras raíces para transformar nuestro futuro.
Sentir orgullo de ser colombianos no significa desconocer nuestras diferencias. Significa reconocer la diversidad de historias, culturas y experiencias que han contribuido a construir nuestro país.
Nuestras raíces indígenas, africanas, europeas y mestizas hacen parte de un patrimonio común que nos invita a valorar quiénes somos y a asumir la responsabilidad de construir una sociedad más justa, democrática y solidaria.
En el Colegio Luigi Pirandello, estudiar Ciencias Sociales es también aprender a mirar nuestro pasado para comprender el presente y participar en la construcción del futuro.
Porque conocer nuestras raíces no significa quedarnos en el pasado: significa encontrar en ellas herramientas para transformar positivamente aquello que todavía está por construir.

Para llevar a casa…
En familia, podemos recuperar una pequeña parte de nuestra propia historia: preguntar a nuestros padres, abuelos o familiares mayores por el lugar donde nacieron, una tradición que recuerden o un acontecimiento que haya marcado a nuestra familia.
Después, podemos preguntarnos:
¿Qué parte de nuestra historia familiar queremos conservar y transmitir a las próximas generaciones?
Reconocer nuestras propias raíces es también una manera de comprender que cada historia familiar hace parte de una historia colectiva.
Por: Andrea López - Líder del Área de Ciencias Sociales
Octubre 3, 2026
ACOMPAÑAR PARA CRECER: LÍMITES, CRIANZA Y CONEXIÓN EMOCIONAL EN LA INFANCIA

Apreciadas familias Pirandellistas:
Hoy queremos invitarlos a continuar fortaleciendo nuestra formación y nuestras competencias parentales, reconociendo que acompañar el crecimiento de nuestros hijos constituye un proceso permanente de aprendizaje, reflexión y transformación constante.
En esta oportunidad, desde nuestra Gestión de Bienestar les damos la bienvenida a la escuela de padres: Acompañar para crecer: límites, crianza y conexión emocional en la infancia.
A través de este taller, abordaremos un tema crucial para la armonía del hogar: la búsqueda de ese equilibrio entre la firmeza y la amabilidad. Nuestro objetivo fundamental es fortalecer en ustedes estrategias de crianza y acompañamiento acordes con las diferentes etapas del desarrollo de niños, niñas y adolescentes, promoviendo límites claros, comunicación asertiva, autonomía y nutrición emocional para favorecer vínculos familiares saludables y el bienestar integral.
Esperamos que este espacio sea de su agrado y, especialmente, que resulte profundamente significativo para sus vidas logrando un propósito formativo muy claro: brindarles herramientas concretas de crianza positiva para pasar de la reactividad a la conexión consciente, entendiendo que educar en emociones es la base para construir una autoestima sana y un desarrollo pleno en nuestros hijos.
Los invitamos a recorrer este contenido con disposición para pensar y reflexionar sobre las dinámicas cotidianas del hogar, identificar aquellas actitudes que desean fortalecer y reconocer nuevas posibilidades para convertirse en el refugio y guía emocional que sus hijos necesitan.
Nuestro mayor propósito es que, al finalizar este recorrido, no solo se lleven nuevos conceptos, sino aprendizajes transformadores para la vida familiar que les permitan decir con orgullo: estamos acompañando para crecer.
Iniciemos…
¿CÓMO PASAR DEL CONTROL A LA CONEXIÓN? APRENDIENDO A ACOMPAÑAR CON LÍMITES FIRMES Y AFECTO REAL
Para nosotros como padres y cuidadores, la crianza representa un reto cotidiano repleto de dudas y mensajes contradictorios. Es habitual preguntarnos si al poner un límite estamos siendo demasiado estrictos, o si al validar una emoción estamos siendo demasiado permisivos.
Acompañar el crecimiento de nuestros hijos requiere aprender a equilibrar la firmeza con el afecto, comprendiendo que los límites no distancien, sino que protegen y estructuran. Hoy nos enfocaremos en entender cómo la conexión emocional y la comunicación asertiva se convierten en los pilares fundamentales para guiarlos hacia la autonomía y el bienestar integral.
En este espacio exploraremos cómo transformar la dinámica familiar a través de la conexión emocional, la comunicación clara y el estímulo continuo a su autonomía.
Reflexionemos un momento en familia: Cuando se presenta un conflicto en casa, ¿nuestra prioridad es controlar la situación de inmediato a través del enojo, o nos detenemos a entender qué necesidad o emoción está detrás de la conducta de nuestros hijos?
PILARES CLAVE PARA UN ACOMPAÑAMIENTO RESPETUOSO Y SEGURO
Para construir una arquitectura familiar sólida que favorezca la estabilidad de nuestros hijos en sus etapas de desarrollo, resulta esencial poner en práctica tres ejes fundamentales:
La nutrición emocional y la presencia disponible: La nutrición emocional se basa en dar visibilidad, validación y afecto auténtico. Cuando un niño comprende que es valioso independientemente de sus desaciertos, desarrolla una autoestima sana y un sentido de pertenencia protector frente a los factores de riesgo del entorno.
Límites con firmeza y amabilidad: Los límites estructuran el mundo del niño. Decir "no" con claridad y serenidad no les resta amor; al contrario, les señala dónde están los márgenes de seguridad. Un límite asertivo no necesita gritos ni humillaciones; requiere coherencia, consistencia en el tiempo y paciencia sostenida.
El impulso a la autonomía progresiva: Acompañar no significa allanarles el camino evitando todo obstáculo o incomodidad, sino darles herramientas para superar los tropiezos (orientar). Permitir que asuman pequeñas responsabilidades familiares, piensen alternativas ante un reto y afronten la insatisfacción les enseña a tolerar la frustración y a confiar en sus capacidades.
· Observemos el siguiente video: Una educación emocional para la convivencia y el bienestar - Rafael Bisquerra, educador: https://www.youtube.com/watch?v=zzNas-ICNyY
Pensemos…
Ø ¿De qué manera nuestras formas de reaccionar ante el estrés cotidiano se convierten en el espejo del cual nuestros hijos aprenden a gestionar sus propias emociones e impulsos?
Ø ¿Qué sensaciones corporales y pensamientos automáticos emergen en ti cuando tu hijo experimenta una pataleta, un estallido de ira o una actitud desafiante?
Los invito a mirar la crianza no desde la exigencia o la corrección impulsiva, sino desde la empatía y la presencia consciente. Con frecuencia, nos enfocamos en intentar corregir la conducta visible de nuestros hijos (el llanto, la contestación desafiante o la negativa a colaborar), olvidando que esa conducta es solo la punta del témpano. Debajo de cada reacción impulsiva hay un cerebro en desarrollo intentando procesar frustración, miedo, cansancio o sobreestimulación sin contar aún con las herramientas biológicas completas para autorregularse.
Para construir pautas de crianza positiva en el día a día, es fundamental integrar tres aprendizajes clave que se derivan de esta perspectiva:
Sintonizar antes de disciplinar: Un niño desbordado emocionalmente se encuentra en un estado fisiológico de amenaza. Intentar razonar, dar lecciones morales o imponer un castigo en ese momento es totalmente ineficaz porque su centro de razonamiento está desconectado. La crianza positiva nos enseña a ser primero el "ancla de calma" que el niño necesita para sentirse a salvo, regulando primero su emoción para luego abordar la norma.
El poder del modelado del adulto: No podemos exigirle a un niño o adolescente que gestione su enojo con serenidad si nosotros respondemos al estrés familiar alzando la voz o perdiendo el control. La forma en que manejamos nuestras propias frustraciones en el hogar es la lección de inteligencia emocional más profunda y duradera que les dejaremos.
Validar la emoción no significa validar la conducta: Educar desde el afecto y el respeto no es equivalente a la permisividad. Es totalmente válido que un hijo sienta rabia o tristeza por una regla no negociable, y nuestra labor es acompañar esa emoción con calidez ("Entiendo que estés molesto"), mientras sostenemos el límite con firmeza ("pero no permito que lances las cosas o faltes al respeto").
Recuerda: La crianza positiva no busca la perfección, sino la conexión. Cada desafío cotidiano es una oportunidad para demostrarles que nuestro amor y presencia no dependen de sus aciertos, sino de su valor intrínseco como personas en crecimiento.
Veamos un caso práctico…
Escenario A: La ruta de la descalificación y el castigo
Mateo (10 años) lleva varias horas sumergido en los videojuegos y se niega a apagar la consola cuando su madre se lo indica por tercera vez. Agobiada por la rutina, la madre ingresa abruptamente, desconecta el equipo a la fuerza y le recrimina agriamente: "¡Eres un perezoso que no piensa en su futuro! ¡Quedas castigado sin pantallas un mes y te me vas ya mismo a tu cuarto!". Mateo reacciona lanzando la almohada, gritando insultos y encerrándose bajo llave. El conflicto escala y el aprendizaje sobre el uso responsable de la tecnología se disuelve entre la rabia y el resentimiento mutuo.
Escenario B: La ruta de la autorregulación y la consecuencia lógica
Frente a la misma situación, la madre siente molestia, pero decide hacer una pausa de 10 segundos para respirar profundo y calmar su propia reactividad antes de actuar. Se ubica a la altura de los ojos de Mateo, valida su interés y le habla con voz firme y serena: "Mateo, comprendo lo divertido que está el juego y que te cuesta trabajo cerrarlo, pero el tiempo acordado caducó. Si no apagas la consola en este instante, la consecuencia será que mañana no tendrás el turno de juego". Mateo protesta molesto. Su madre se mantiene calmada pero inamovible: "Está bien sentirse enojado por tener que cortar la diversión, pero la norma no cambia". Mateo apaga el equipo refunfuñando, pero sin agresiones verbales ni descalificaciones.
Cuestionario de análisis:
¿Cuál de las dos alternativas fomenta en el hijo una autoevaluación real sobre la responsabilidad y cuál estimula únicamente mecanismos de defensa, rebeldía o miedo al castigo?
¿De qué modo la actitud de la madre en el escenario B protege la autoestima del niño al tiempo que sostiene la autoridad del hogar?
Importante…Ofrecer espacios de acompañamiento en los que primen la calma y la orientación prepara a los niños para tomar decisiones maduras.
Estrategias prácticas para implementar en la convivencia cotidiana
Anticipar acuerdos en momentos de calma: Evita instaurar reglas de juego en medio de un incendio emocional. Define los límites, las responsabilidades y sus consecuencias previas mediante diálogos amables cuando todos en casa estén tranquilos.
Separar la emoción de la conducta: Acepta y valida todas las emociones (la tristeza, los celos, la rabia o la frustración). Sin embargo, aclara con absoluta firmeza que no todo comportamiento es permitido: "Es normal sentir enojo, pero golpear, gritar o romper las cosas no es la vía para expresarlo".
Sustituir el castigo arbitrario por la reparación: Privar de algo inconexo a la falta cometida genera rencor. En su lugar, busca consecuencias que se alineen con el error cometido y estimulen la reparación (por ejemplo, redactar una nota para sanar una falta de respeto o pedir disculpas ante una conducta inadecuada).
Modelar la pausada autorregulación: El recurso educativo más potente que posees como adulto es tu propia conducta en situaciones adversas. Cuando tu hijo observa que manejas el cansancio o la frustración sin agredir ni desbordarte, internalizará el modelo de afrontamiento que replicará en su vida social y adulta.
Educar no consiste en formar niños perfectos, dóciles o exentos de equivocaciones, ni en convertirnos en padres infalibles que jamás pierden la calma. Educar es, ante todo, un proceso continuo de aprendizaje donde la paciencia, la flexibilidad y la coherencia se construyen día a día.
Cuando optamos por establecer límites amables y sanos, no estamos reprimiendo a nuestros hijos; estamos guiándolos hacia una toma de decisiones seguras para enfrentarse al mundo. Ese marco de seguridad, acompañado de un afecto que no se condicione a sus aciertos, les otorga el coraje para equivocarse, la resiliencia para ponerse de pie y la empatía necesaria para entablar relaciones sanas a lo largo de su vida. Recordemos siempre que la huella más duradera que dejaremos en ellos no será la del control autoritario, sino la de la presencia amorosa que supo guiarlos con firmeza cuando más lo necesitaban.
Agradecemos profundamente su constante compromiso con la formación de nuestros estudiantes. Los invitamos cordialmente a compartir sus reflexiones, aprendizajes y experiencias familiares en la sección de comentarios de nuestro blog.
Referencias Bibliográficas
· BBVA Aprendemos Juntos. (2019, 13 de mayo). Educar desde la empatía y la inteligencia emocional [Archivo de Video]. YouTube.
· Bisquerra, R. (2009). Educación emocional y bienestar. Praxis. https://www.rafaelbisquerra.com/educacion-emocional/
· Goleman, D. (1996). La inteligencia emocional: Por qué es más importante que el cociente intelectual. Editorial Kairós. https://www.danielgoleman.info/
· Nelsen, J. (2007). Disciplina positiva: El libro clásico para educar con firmeza y afecto a niños autorregulados y responsables. Ediciones Oniro. https://www.positivediscipline.com/
· Siegel, D. J., & Bryson, T. P. (2012). El cerebro del niño: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo. Alba Editorial. https://drdansiegel.com/book/the-whole-brain-child/
· Siegel, D. J., & Bryson, T. P. (2015). Disciplina sin lágrimas: Una guía revolucionaria para orientar el desarrollo emocional e intelectual de tu hijo. Ediciones B. https://drdansiegel.com/book/no-drama-discipline/
· UNICEF. (2020). Guía de crianza respetuosa y positiva: Herramientas para acompañar el desarrollo infantil y adolescente. Organización de las Naciones Unidas para la Infancia. https://www.unicef.org/parenting/child-care/positive-parenting-guide
Por: Cindy Yineth Alba Díaz
Psicoorientadora Preescolar a 5°
Octubre 3, 2026
ACOMPAÑAR PARA CRECER: LÍMITES, CRIANZA Y CONEXIÓN EMOCIONAL EN LA INFANCIA

Apreciadas familias Pirandellistas:
Acompañar el crecimiento de nuestros hijos es un proceso permanente de aprendizaje, reflexión y transformación. Desde Alianza Escuela Familia, proponemos este espacio para fortalecer nuestras competencias parentales y revisar cómo acompañamos a niños, niñas y adolescentes en una etapa en la que cambian sus necesidades, capacidades, preguntas y formas de relacionarse.
Nuestro propósito es brindar elementos de reflexión que puedan llevarse a la vida cotidiana y que contribuyan a fortalecer la comunicación, los vínculos, la autonomía y el acompañamiento familiar. No buscamos ofrecer recetas, sino abrir preguntas que permitan revisar nuestras prácticas y encontrar nuevas maneras de acompañar.
UNA PREGUNTA PARA COMENZAR: ¿CUÁNDO DEJAN DE NECESITAR LÍMITES NUESTROS HIJOS?
Cuando son pequeños, establecer límites suele parecernos natural: definimos horarios, acompañamos rutinas y supervisamos actividades. En la adolescencia, en cambio, aparece con frecuencia la pregunta: “¿Hasta cuándo debemos seguir poniendo límites?”. Aunque nuestros hijos crecen y necesitan mayores espacios de autonomía, crecer no significa dejar de necesitar acompañamiento familiar. Lo que cambia es la manera de acompañar: progresivamente deben aumentar la participación, la responsabilidad y la capacidad de tomar decisiones.
Por eso, más que preguntarnos cuándo dejan de necesitar límites, podemos preguntarnos: ¿cómo deben transformarse los límites a medida que nuestros hijos crecen?
LOS LÍMITES: MÁS ALLÁ DE LA OBEDIENCIA
Es frecuente pensar en los límites como normas, horarios, permisos o consecuencias. Sin embargo, reducirlos a la obediencia puede hacer que interpretemos el desacuerdo adolescente como un fracaso de la autoridad. Efrén Martínez, psicólogo y Ph.D. en Psicología, propone ampliar esta mirada: el límite puede ser una experiencia formativa que ayude a nuestros hijos a relacionarse con la libertad, el esfuerzo, la frustración, las consecuencias y la responsabilidad.
En esta reflexión tomaremos sus planteamientos como referente para preguntarnos no solo “¿cómo hago para que mi hijo obedezca?”, sino “¿qué necesita aprender mi hijo a través de este límite para desenvolverse mejor en la vida?”.
Martínez plantea cuatro propósitos fundamentales de los límites:
• Favorecer la libertad.
• Aprender a esforzarse por aquello que se quiere.
• Aprender a perder.
• Desarrollar recursos para afrontar la vida.
¿PARA QUÉ PONEMOS LÍMITES?
1. PARA FAVORECER LA LIBERTAD
La libertad no significa hacer todo lo que queremos sin considerar las consecuencias. Implica aprender a elegir dentro de la realidad, reconocer a los demás y asumir los efectos de nuestras decisiones. Un adolescente desarrolla autonomía cuando participa progresivamente en decisiones, comprende razones, asume responsabilidades y experimenta consecuencias dentro de un entorno seguro. Por eso, cuando un hijo crece, el límite no necesariamente desaparece: se transforma.
Preguntémonos: ¿Qué libertad le estoy dando actualmente a mi hijo? ¿Qué responsabilidad estoy esperando que acompañe esa libertad?
2. PARA APRENDER A ESFORZARSE POR LO QUE SE QUIERE
Esperar, insistir, prepararse, trabajar por un objetivo y tolerar momentos de dificultad son aprendizajes fundamentales. Acompañar no significa resolverlo todo. Cuando solucionamos constantemente olvidos, dificultades académicas u obligaciones que nuestros hijos ya pueden asumir, podemos estar reduciendo oportunidades para desarrollar autonomía.
Preguntémonos: ¿Qué estamos haciendo actualmente por nuestros hijos que ellos ya podrían empezar a hacer por sí mismos?
3. PARA APRENDER A PERDER
La vida incluye rechazo, error, frustración y situaciones que no salen como esperamos. Aprender a perder no significa resignarse, sino reconocer que no todo depende de nosotros y desarrollar recursos para afrontar aquello que no podemos cambiar. Los límites ofrecen oportunidades cotidianas para aprender que no siempre podemos obtener inmediatamente lo que queremos ni evitar todas las consecuencias.
Preguntémonos: ¿Estamos ayudando a nuestros hijos a manejar la frustración o estamos haciendo todo lo posible para evitar que se frustren?
4. PARA DESARROLLAR RECURSOS PARA AFRONTAR LA VIDA
Las situaciones de oposición, espera, esfuerzo, frustración o desacuerdo pueden favorecer recursos para tomar decisiones, manejar conflictos, recibir un “no”, asumir consecuencias, pedir ayuda y resolver problemas. Esto no significa provocar sufrimiento ni imponer dificultades innecesarias; significa reconocer que educar también es preparar para una realidad en la que no siempre habrá alguien que pueda resolver por ellos.
Un límite educativo no busca quebrar la voluntad. Busca acompañar la construcción progresiva de autonomía y responsabilidad.
AUTONOMÍA Y LÍMITES DEBEN AVANZAR JUNTOS
La autonomía no consiste en “dejar hacer”. Se enseña progresivamente. A medida que nuestros hijos crecen, necesitan mayores oportunidades para decidir y asumir responsabilidades, acompañadas por criterios, acuerdos, supervisión y límites acordes con su edad y desarrollo. Podemos preguntarnos: ¿qué decisiones puede empezar a tomar?, ¿qué responsabilidades puede asumir sin recordatorios constantes?, ¿qué consecuencias puede experimentar?, ¿en qué aspectos todavía necesita supervisión adulta?
CUANDO NUESTROS HIJOS NO ESTÁN DE ACUERDO
Escuchar no significa necesariamente ceder; dialogar no significa negociar todo; reconocer una emoción no significa aprobar una conducta. Mantener una norma tampoco significa dejar de escuchar. La autoridad puede sostenerse desde una relación respetuosa, afectiva y abierta al diálogo. El objetivo es acompañar al adolescente para que comprenda el propósito del límite y aprenda a asumir la responsabilidad que acompaña una mayor autonomía.
¿CÓMO DEBE SER UN LÍMITE QUE EDUCA? Un límite educativo debería poder comprenderse y sostenerse dentro de una relación de respeto. Para ello, conviene revisar si es:
CLARO: Debe expresar qué se espera. En lugar de “Pórtate bien”, podemos decir: “Cuando salgas, necesitamos que nos informes dónde estarás y cumplas el horario acordado”.
COHERENTE: Debe relacionarse con aquello que buscamos enseñar o proteger. Si queremos enseñar responsabilidad, también debemos permitir que el adolescente asuma tareas acordes con ella.
CONSISTENTE: Los acuerdos no deberían cambiar permanentemente según el estado de ánimo del adulto.
RAZONABLE: Debe considerar edad, características, contexto, madurez y nivel de responsabilidad.
EXPLICABLE: Es importante que los hijos comprendan progresivamente el sentido de las normas, sin convertir cada límite en una negociación interminable.
PROPORCIONAL: Las consecuencias deben guardar relación con la situación y permitir aprendizaje, en lugar de convertirse en castigos desmedidos.
RESPETUOSO: La firmeza no requiere humillar, amenazar, ridiculizar ni utilizar violencia.
FLEXIBLE: Ser firmes no significa ser rígidos. Cuando existe comunicación, responsabilidad y un acuerdo previo, algunos aspectos pueden ajustarse a las circunstancias.
UN CASO PARA REFLEXIONAR: “TODOS MIS AMIGOS PUEDEN”
Pedro tiene 15 años y pide regresar a casa a las 11:30 p. m. Sus padres mantienen el horario de 9:30 p. m. Él responde: “Todos mis amigos pueden. Ya tengo 15 años”. En lugar de responder únicamente desde el control o ceder de inmediato, sus padres pueden convertir la situación en una oportunidad educativa: ¿por qué considera que está preparado?, ¿qué responsabilidades ha demostrado?, ¿cómo regresaría?, ¿con quién estaría?, ¿qué haría si algo cambia? El propósito no es solamente decidir una hora, sino comprender que una mayor autonomía implica también mayores niveles de responsabilidad.
EL RETO DE SOSTENER LOS LÍMITES
Muchas veces la dificultad no está en establecer el límite, sino en sostenerlo. Mantener una decisión no significa entrar en una lucha de poder. Podemos decir: “Entiendo que no estés de acuerdo. Podemos hablar sobre lo que piensas, pero este acuerdo se mantiene porque consideramos que es importante para tu bienestar y seguridad”. La firmeza puede coexistir con la cercanía; la autoridad, con el afecto; y el límite, con el diálogo.
UNA PAUSA NECESARIA: ¿ESTAMOS HACIENDO POR NUESTROS HIJOS LO QUE ELLOS YA PUEDEN HACER?
Por amor o preocupación podemos organizar sus horarios, recordar permanentemente sus tareas, solucionar sus olvidos, intervenir de inmediato frente a sus conflictos, hablar por ellos o resolver las consecuencias de sus decisiones. Acompañar no significa hacer todo por ellos: significa estar disponibles, orientar cuando sea necesario y permitir progresivamente que hagan aquello que ya pueden hacer.
Preguntémonos: ¿Qué sigo haciendo por mi hijo simplemente porque siempre lo he hecho? ¿Qué podría empezar a asumir él? ¿Qué me cuesta soltar como padre o madre? ¿Estoy confundiendo proteger con resolver?
ACTIVIDAD DE REFLEXIÓN FAMILIAR: “UN LÍMITE QUE QUEREMOS REVISAR” Ahora llevemos esta reflexión a una situación concreta de nuestra vida familiar. No necesitamos revisar todos los límites de la casa. Comencemos por uno.
PASO 1. IDENTIFIQUEMOS UN LÍMITE Elijan un límite que actualmente genere dificultad: celular, redes sociales, horarios, salidas, estudio, responsabilidades domésticas, organización, videojuegos, dinero, relaciones sociales o sueño.
PASO 2. PREGUNTÉMONOS PARA QUÉ EXISTE Completen: “Este límite existe porque queremos enseñar, proteger o favorecer…”. Intentemos identificar el aprendizaje que queremos promover.
PASO 3. REVISEMOS LA AUTONOMÍA ¿Qué parte de esta situación puede empezar a manejar nuestro hijo por sí mismo? ¿Qué responsabilidad debería acompañar esa autonomía?
PASO 4. REVISEMOS NUESTRO PAPEL ¿Estamos haciendo algo que nuestro hijo ya puede hacer? ¿Estamos interviniendo demasiado pronto? ¿Estamos evitando una consecuencia que podría convertirse en aprendizaje?
PASO 5. CONSTRUYAMOS UN ACUERDO Definamos: Límite: ¿qué se mantiene? Responsabilidad: ¿qué debe asumir nuestro hijo? Apoyo: ¿qué acompañamiento seguirá brindando el adulto? Consecuencia: ¿qué ocurrirá si no se cumple? Revisión: ¿cuándo volveremos a conversar sobre este acuerdo?
PREGUNTAS PARA COMPARTIR EN NEUSTRO BLOG SAPIENZA
Después de realizar la lectura y la actividad, elijan mínimo tres preguntas y compartan su reflexión en el Blog:
• ¿Qué límite familiar identificamos y qué aprendizaje queremos favorecer a través de él?
• ¿Qué libertad estamos dando actualmente a nuestro hijo y qué responsabilidad debería acompañarla?
• ¿Qué estamos haciendo por nuestros hijos que ellos ya pueden empezar a hacer por sí mismos?
• ¿Cómo reaccionamos cuando nuestro hijo no está de acuerdo con un límite? ¿Qué podríamos revisar?
• ¿Nuestro límite es claro, coherente, consistente, razonable, explicable, proporcional, respetuoso y flexible? ¿Qué aspecto necesitamos fortalecer?
• ¿Lo que estamos haciendo hoy para acompañar a nuestro hijo le está ayudando a convertirse, poco a poco, en una persona capaz de elegir, responsabilizarse y afrontar la vida por sí misma?
UNA IDEA FUNDAMENTAL PARA LLEVAR A CASA
Los límites no desaparecen cuando nuestros hijos crecen: cambian. Cambian porque cambian sus capacidades, necesidades, riesgos y responsabilidades, y también debe cambiar la manera en que los adultos los acompañamos. Durante la adolescencia podemos construir acuerdos, ampliar la participación y permitir mayores niveles de autonomía, sin que la autoridad desaparezca. Como plantea Martínez, los límites acompañan a las personas a lo largo de la vida; lo que cambia es la manera en que se experimentan y gestionan.
La adolescencia requiere presencia, conversación, límites, oportunidades para decidir, responsabilidades y consecuencias. Sobre todo, requiere adultos capaces de permanecer presentes mientras sus hijos aprenden progresivamente a caminar con mayor autonomía.
Desde Alianza Escuela Familia, los invitamos a comprender la crianza como un proceso compartido de aprendizaje. No existen familias con todas las respuestas ni formas perfectas de acompañar; existen familias que pueden detenerse, preguntarse, revisar sus prácticas y construir nuevas maneras de relacionarse.
La pregunta que queremos llevarnos es:
¿Lo que estoy haciendo hoy para acompañar a mi hijo le está ayudando a convertirse, poco a poco, en una persona capaz de elegir, responsabilizarse y afrontar la vida por sí misma?
REFERENCIAS
• Martínez, E. (s. f.). Propositum: Límites. Podcast. Reflexión sobre el sentido y propósito de los límites en la crianza.
• UNICEF. (2021). Parenting of Adolescents Programming Guidance.
• UNICEF México. (s. f.). Preguntas frecuentes sobre crianza positiva.
• UNICEF Uruguay. (s. f.). 8 orientaciones para poner límites en la adolescencia.
• World Health Organization. (2022). WHO guidelines on parenting interventions to prevent maltreatment and enhance parent–child relationships with children aged 0–17 years.
• Martínez, E. (s. f.). Efrén Martínez – Psicología, propósito y bienestar.
STEPHANY BÁEZ TORRES
Psicoorientadora 6.º a 11.º
Líder de Bienestar
Por: STEPHANY BÁEZ TORRES
Psicoorientadora 6.º a 11.º
Septiembre 30, 2026
LAS RAÍCES INVISIBLES QUE NOS SOSTIENEN

¿Qué es aquello que nos sostiene cuando nadie lo ve?
Cuando escuchamos la palabra raíces, solemos pensar en nuestra familia, nuestras tradiciones o el lugar donde nacimos. Pensamos en esas historias que nos conectan con nuestros orígenes y nos ayudan a comprender de dónde venimos.
Pero existen otras raíces que no podemos ver y que también tienen una profunda influencia en nuestra vida.
Son las raíces que crecen en nuestro interior: nuestras emociones, nuestros valores, nuestras relaciones y las experiencias que, día a día, van construyendo nuestra identidad.
La identidad no aparece de repente. Se construye a lo largo de la vida, en cada aprendizaje, cada decisión y cada encuentro con los demás. Desde la infancia comenzamos a descubrir aquello que nos hace únicos: nuestros gustos, fortalezas, sueños y también nuestros desafíos. Aprendemos a reconocer lo que sentimos, comprender nuestras reacciones y encontrar maneras saludables de relacionarnos con el mundo.

Conocernos también es aprender a crecer
Las emociones ocupan un lugar fundamental en este proceso.
Sentir alegría, miedo, tristeza, enojo, frustración o entusiasmo hace parte de la experiencia humana. Las emociones no son una señal de debilidad; pueden ayudarnos a comprender lo que estamos viviendo y a responder de manera más consciente ante las situaciones que enfrentamos.
Cuando aprendemos a escucharlas, nombrarlas y gestionarlas, fortalecemos una de las raíces más importantes de nuestra identidad: el autoconocimiento.
Desde Gestión de Bienestar, este proceso se acompaña mediante diferentes espacios orientados al desarrollo de habilidades socioemocionales. A través del proyecto Mindfull Skills: Potenciando tus habilidades socioemocionales, se han promovido procesos relacionados con la conciencia emocional, la empatía, la autorregulación, la toma de decisiones responsables y la construcción de relaciones saludables.
Cada reflexión y cada experiencia compartida buscan transmitir una idea esencial: el bienestar emocional no significa vivir sin dificultades, sino desarrollar herramientas para afrontarlas de manera consciente y resiliente.
Las personas también forman parte de nuestras raíces
No todas nuestras raíces crecen dentro de nosotros. También se fortalecen a través de los vínculos que construimos con quienes nos rodean. La familia, los amigos, los docentes y la comunidad educativa hacen parte de las experiencias que contribuyen a construir nuestra identidad.
Una palabra de apoyo, un gesto de respeto, una conversación significativa o alguien que confía en nosotros pueden dejar huellas que permanecen mucho tiempo después de que la experiencia termina.
Por eso, la convivencia escolar es también un espacio de aprendizaje.
Escuchar, respetar las diferencias, resolver los conflictos de manera pacífica y reconocer la dignidad de cada persona son aprendizajes que trascienden las aulas y acompañan a nuestros estudiantes a lo largo de la vida.
En una comunidad diversa, comprender que cada persona tiene una historia diferente nos ayuda a desarrollar empatía y a construir relaciones más humanas, inclusivas y solidarias.

Nuestras diferencias también nos enriquecen
Cada estudiante tiene talentos, capacidades, intereses y formas particulares de aprender.
Reconocer esta diversidad significa comprender que no todos necesitamos lo mismo para crecer ni recorremos exactamente el mismo camino. Desde Gestión de Bienestar se continúan fortaleciendo acciones relacionadas con el acompañamiento integral, la inclusión educativa y el reconocimiento de la diversidad como una oportunidad para aprender unos de otros.
Cuando valoramos aquello que nos hace diferentes, descubrimos que nuestras diferencias no necesariamente nos separan. También pueden ayudarnos a construir una comunidad más rica, respetuosa y humana.
Raíces que nos ayudan a mirar hacia adelante
Las raíces no solo nos conectan con lo que somos; también nos permiten crecer.
Por eso, los espacios de orientación personal y vocacional invitan a los estudiantes a reflexionar sobre sus intereses, habilidades y metas. El proyecto de vida no consiste únicamente en elegir una profesión: también implica descubrir qué propósito queremos darle a nuestras acciones y qué impacto deseamos generar en el mundo.
Conocerse a sí mismo es, entonces, un primer paso para construir un futuro coherente con nuestros valores y aspiraciones.
Educar también es acompañar
En el Colegio Luigi Pirandello entendemos que educar va mucho más allá de transmitir conocimientos académicos.
Educar también significa acompañar a niños, niñas y jóvenes mientras descubren quiénes son; ayudarles a desarrollar habilidades para la vida; fortalecer su autoestima y brindarles herramientas para construir relaciones sanas y significativas.
Significa formar personas capaces de reconocer sus emociones, actuar con empatía, valorar la diversidad y asumir responsablemente los retos que encontrarán a lo largo de su vida.
Las raíces que nos unen
Cuando hablamos de “Raíces que nos unen”, hablamos mucho más que nuestros orígenes.
Hablamos de los valores que compartimos como comunidad educativa, de las experiencias que nos transforman, de las personas que nos inspiran y de los aprendizajes que dejan huella.
Hablamos de la empatía que nos acerca, del respeto que nos fortalece, de la resiliencia que nos impulsa y del sentido de pertenencia que nos recuerda que no caminamos solos.
Las raíces invisibles están presentes en cada emoción que aprendemos a comprender, en cada dificultad que logramos superar, en cada acto de bondad, en cada amistad que construimos y en cada oportunidad que tenemos para crecer como seres humanos.
Son ellas las que nos ayudan a mantenernos firmes frente a la adversidad y a proyectarnos con confianza hacia el futuro.
Porque, al igual que los árboles más fuertes, no crecemos únicamente por lo que se ve. Crecemos gracias a aquello que permanece oculto, pero que nos sostiene cada día. Nuestras raíces.
Y son precisamente esas raíces invisibles las que nos unen, nos fortalecen y nos permiten florecer juntos como comunidad.
Para llevar a casa…
Podemos dedicar unos minutos en familia a responder una pregunta sencilla:
¿Qué persona, experiencia, valor o aprendizaje ha sido una raíz importante en mi vida?
Compartir nuestras respuestas puede ayudarnos a reconocer aquello que nos ha sostenido, agradecer a quienes han dejado huellas positivas en nuestro camino y descubrir qué raíces queremos seguir fortaleciendo en nuestra familia.

Stephany Báez Torres.
Psicoorientadora de Bachillerato (6° a 11°) y Líder de Gestión de Bienestar.
Por: Stephany Báez Torres - Líder de Gestión de Bienestar
Septiembre 30, 2026
LOS SABORES TAMBIÉN CUENTAN HISTORIAS

Hay recuerdos que llegan a través de los sonidos y las palabras. Otros aparecen con un aroma o un sabor
Las comidas típicas forman parte de esas tradiciones que muchas familias conservan y transmiten. Una receta puede contar historias sobre un lugar, una región, una celebración o una persona que aprendió a prepararla y luego decidió compartirla con otros.
Por eso, hablar de las tradiciones del hogar también significa reconocer aquello que se prepara en familia y que, con el paso del tiempo, se convierte en parte de nuestra memoria.
Más allá de conocer diferentes comidas, esta experiencia permite que los niños comprendan que la cultura también se aprende alrededor de una mesa.
Esta sección también deberá enriquecerse con las comidas específicas que aparezcan en las imágenes o producciones de los estudiantes. No sería conveniente inventarlas porque justamente queremos conservar el trabajo realizado por la profesora.

Pequeñas tradiciones, grandes raíces
Cuando un niño comparte una ronda, recuerda un trabalenguas, representa una celebración o habla de una comida de su hogar, está compartiendo una pequeña parte de su historia.
Y esas pequeñas historias son importantes.
Porque las raíces culturales no están solamente en los libros. También viven en aquello que aprendemos de nuestras familias, en las palabras que repetimos, en los juegos que disfrutamos y en las tradiciones que seguimos compartiendo.
En Sapienza 2026, bajo el lema “Raíces que nos unen”, queremos reconocer precisamente ese valor: comprender que cada familia tiene historias y costumbres que enriquecen nuestra comunidad.

Cada tradición que compartimos es una semilla de memoria. Y cuando la compartimos con otros, esa semilla puede seguir floreciendo.
Para llevar a casa…
Preguntemos a nuestros niños:
¿Qué tradición de nuestra familia te gustaría enseñarles a otras personas?
Puede ser una canción, un juego, un trabalenguas, una receta, una celebración o simplemente una historia que alguien de la familia les haya contado.
Después, podemos compartirla juntos.
Porque conservar nuestras raíces también significa seguir contándoles.

Docentes: Laura Castro - Luisa Valencia.
Preescolar.
Por: Laura Castro - Luisa Valencia.
Docentes de preescolar.
PRÓXIMAMENTE
Encontrarás contenido muy interesante y podrás seguir construyento SAPIENZA.



